La ultracavitación, también llamada “liposucción o lipoescultura sin cirugía”, es uno de los tratamientos que más se ha popularizado en la medicina estética actual, el mismo está basado en la utilización de un tipo especial de ultrasonido. Es utilizado para adelgazar y modelar el cuerpo mediante la reducción de grasa y celulitis, que es eliminada fácilmente a través de la orina y las heces.

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Lo que más llama la atención de este tratamiento, y su principal ventaja, es que reduce la grasa como una liposucción pero sin requerir dicha cirugía. Así, la ultracavitación se presenta como un modo de reducción de adiposidad a nivel celular, evitando que vuelva a formarse fácilmente, de modo indoloro y totalmente no invasivo.

Los resultados son espectaculares, la piel se reafirma dado que activamos las células que dan lugar a nuevas células que ya no poseen grasa. Tendremos mayor elasticidad en la piel eliminando la celulitis, los resultados son una remodelación del cuerpo y a la vez una pérdida de perímetro.

¿Para qué sirve la ultracavitación?

La ultracavitación se indica en el tratamiento de adiposidad localizada y celulitis en abdomen, flancos, caderas, glúteos, piernas y brazos, logrando una remodelación del contorno corporal. Cabe destacar que nunca se aplica en grandes masas adiposas. En general se utiliza complementando otros tratamientos y dietas alimenticias.

Como efecto consiguiente de la reducción de grasa, mejora visiblemente la textura de la piel con rejuvenecimiento de la zona tratada.

También se utiliza para la mejoría de otras situaciones como hematomas, procesos fibróticos (cicatrices) y ciertos tipos de edema (retención de líquido).

Si bien la ultracavitación se trata de un método no invasivo y es considerado seguro, nunca debe aplicarse en presencia de: infecciones en actividad de la zona a tratar; prótesis metálicas subyacentes; y embarazo o período de lactancia. Tampoco se puede aplicar en la zona de abdomen inferior en pacientes portadoras de DIU. Otras zonas donde no se utiliza la ultracavitación son: el cuello, la cabeza, la cara y el tórax (especialmente en zona precordial).

¿Cómo es un tratamiento de ultracavitación?

Si bien este método presenta resultados visibles ya desde la primera sesión, se suelen indicar entre 6 y 12 sesiones de acuerdo a la necesidad de cada paciente. Dado que el método no debe utilizarse en pacientes con grandes masas adiposas, nunca se indicarán más de 15 sesiones. Cada aplicación dura entre 4 y 20 minutos, según la zona a tratar, y debe mediar entre cada sesión entre 7 y 10 días.

Es de suma importancia que la persona tratada ingiera un mínimo de entre 1,5 y 2 litros de agua durante el día de la sesión (esta cifra no incluye infusiones, jugos y otras bebidas). A su vez, cada aplicación se complementa con una sesión posterior de drenaje linfático, preferentemente manual y, eventualmente, con botas de presoterapia. Esto sirve para facilitar la movilización por vía linfática de las grasas liberadas en el procedimiento de la ultracavitación.

Además de acompañar el tratamiento con una alimentación sana (e hipocalórica, si es necesario), es ideal que el paciente realice actividad física aeróbica para fortalecer la musculatura regional y obtener un mejor resultado.

Muchas veces si ya existe flacidez en la piel, al disminuir la grasa subyacente, ésta puede magnificarse, por lo que se sugiere el uso de exfoliación y cremas nutritivas para mejorar su aspecto.

La ventaja de la ultracavitación sobre todos estos tratamientos es la optimización de los resultados sin recurrir a procedimientos invasivos.

Contraindicaciones y riesgos de la ultracavitación.

Embarazadas y período de lactancia

Dado que el ultrasonido utilizado en la ultracavitación puede afectar al producto de la gestación, se trata de una contraindicación absoluta. En el caso de la lactancia, se debe a la movilización de grasas que pueden alterar el contenido de la leche materna.

Infecciones en actividad de la zona a tratar

Puede tratarse tanto de infecciones cutáneas como en el tejido celular subcutáneo. Además de que el tratamiento de la ultracavitación resultaría doloroso sobre un tejido infectado, se corre el riesgo de que así como se eliminan los productos grasos por la vía linfática también se disemine el proceso infeccioso por la misma vía. Es necesario entonces que la infección esté totalmente curada para poder implementar el tratamiento.

Hepatitis e Hígado graso

En ambas condiciones se encuentra comprometido el funcionamiento hepático en diferentes grados. Como el hígado es el lugar de metabolización de los productos grasos (ácidos grasos y glicerol) movilizados por la ultracavitación, el órgano puede no encontrarse en condiciones de procesarlos, resultando por lo tanto insuficiente para esto y a la vez pudiendo ser más dañado el tejido hepático.

Hipercolesterolemia y otras dislipidemias

Estas condiciones médicas son uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Si bien la condición fundamental del tratamiento de la ultracavitación es la aplicación en áreas de adiposidad localizadas y que se considera que la movilización de productos grasos es moderada (es equivalente a una comida rica en grasas) y no afecta los niveles lipídicos de una persona sin alteración del metabolismo graso, en las que ponen diferentes dislipidemias, dicho tratamiento puede resultar perjudicial. Por ello, si una persona con algún tipo dislipidemia se expone a este tratamiento puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto o accidente cerebrovascular.

Prótesis metálicas subyacentes

Las ondas ultrasónicas utilizadas en la ultracavitación generan calor y éste se puede transmitir a cualquier estructura metálica que se encuentre por debajo de la zona tratada y producir quemaduras internas. Por ejemplo: en el caso de un reemplazo parcial de cadera, no puede tratarse la zona del pantalón de montar. Esto mismo se aplica a cualquier material de osteosíntesis (clavos o tornillos utilizados en fracturas).

DIU (Dispositivo Intrauterino)

El DIU es uno de los métodos anticonceptivos femeninos más utilizados actualmente que consiste en la colocación de un elemento, que en sus distintos modelos consta de materiales plásticos y metálicos, en la cavidad uterina. El riesgo principal de la ultracavitación en pacientes con DIU es la descolocación del mismo y su consiguiente pérdida de efectividad anticonceptiva. Por lo tanto, en dichas pacientes no debe aplicarse el tratamiento en abdomen inferior, cadera, cintura ni glúteos. Si bien está contraindicado en principio, las pacientes pueden consultar con su médico ginecólogo acerca de la conveniencia de realizar este tratamiento.

Marcapasos y otros dispositivos electrónicos implantados

Los marcapasos y otros dispositivos electrónicos implantados, como los desfibriladores, son equipos utilizados en el tratamiento de diversas alteraciones del ritmo cardíaco, como por ejemplo bloqueos de la conducción eléctrica y arritmias severas, no tratables con medicación. Existe la posibilidad de que si pacientes que portan dichos dispositivos se someten a tratamientos de ultracavitación, estos puedan afectar el funcionamiento de dichos equipos, comprometiendo seriamente la vida del paciente.

Problemas renales

Sabemos que una de las vías finales de excreción de los desechos del metabolismo graso, producidos por la ultracavitación, es la orina. Por esto, en pacientes cuya función renal está disminuida, así como no pueden eliminar correctamente otras toxinas producidas en el organismo, tampoco podrán excretar los productos de dicho tratamiento. Esto llevaría a una acumulación en sangre lo que acarrearía a un aumento de los valores de los lípidos en la misma.

Diabetes no controlada

El metabolismo de los hidratos de carbono y las grasas está íntimamente relacionado. Por eso en las personas con diabetes, también está comprometida la capacidad de procesar las grasas. En los casos de estos pacientes que se aplican un tratamiento de ultracavitación, existe la posibilidad de aumentar el grado de descompensación diabética.

Hipertiroidismo

El hipertiroidismo es el aumento de la función tiroidea, que es la responsable de la regulación del metabolismo basal del individuo, el cual puede llegar a estar incrementado hasta en un 80%. Así como a muchas de estas personas se les indica no realizar actividad física, tampoco se les puede indicar el tratamiento de ultracavitación, ya que conllevaría una sobre exigencia al metabolismo del cuerpo y a una gran descompensación.

Procesos neoplásicos

Los procesos neoplásicos o cáncer tienden a diseminarse (metástasis) por vía linfática. Ya que la ultracavitación promueve una mayor circulación linfática por la presencia de los desechos grasos generados, existe en dichos pacientes un riesgo potencial de aumentar también la diseminación de las células neoplásicas.

Niños y adolescentes

En el caso de niños y adolescentes hay que tener en cuenta que los depósitos grasos son utilizados como energía para el crecimiento. En los casos que estos depósitos lleven a un sobrepeso importante del sujeto, el tratamiento que corresponde se basa en la reeducación alimentaria y actividad física, nunca en la aplicación de tratamientos por fuera de estas indicaciones. Por otro lado, en esos casos, la ultracavitación sería inútil e inadecuada, ya que sólo se utiliza en casos de adiposidad localizada.

Várices severas y trombosis venosa

Normalmente la movilización de toxinas se hace por vía venosa y linfática. En presencia de várices severas, la vía linfática tiene una mayor participación para compensar la insuficiencia venosa. Como la ultracavitación utiliza la vía linfática para el transporte de los productos grasos de desecho, en dichos pacientes se estaría sobrecargando dicha vía. En el caso de las trombosis venosas, la situación es mucho más severa ya que, en general, cursa además con una infección de la zona.